domingo, 9 de agosto de 2009

Análisis del guión de "Camino" de Javier Fesser

En esta ocasión voy a analizar el guión de “Camino”; la película de Javier Fesser estrenó el 17 de noviembre de 2008 y ganadora de seis goyas en la edición 2009 de los Premios Goya.

Me he decidido por este guión por la buena acogida de la crítica y los galardones recibidos, entre los que se encuentra el Goya al “mejor guión”. También por la dureza dramática de esta historia inspirada en hechos reales.

A pesar de que como digo es un guión basado en hechos reales (la última etapa de la vida de Alexia Gonzalez-Barros que murió a los 14 años, tras 10 meses de una dolorosa enfermedad que la dejó paralítica y postrada en cama. Era la menor de siete hermanos y recibió una estricta educación religiosa basada en el ideario del Opus Dei. Alexia está en proceso de beatificación), no voy a entrar a valorar si Fesser ha sido fiel o no a la biografía de Alexia. También quiero evitar cualquier juicio moral sobre la temática elegida por el autor (la influencia religiosa del Opus Dei en la vida cotidiana de la familia de Camino -nombre de Alexia en la ficción cinematográfica-.) y que ha provocado cierto revuelo, pues como guionista y titular de este blog, mi objetivo es valorar técnicamente la calidad de los guiones que pasan por el mercado español estén o no relacionado por autores de nuestro país, más allá del tema elegido por el autor; o si ese tema es controvertido o no. Opinar sobre el acierto del tema es un asunto extra-cinematográfico y más propio de la crítica periodística que del análisis dramática-narrativa. Por ello me centraré exclusivamente en la corrección técnico-dramática del guión.

Comencemos. Para saber si un guión está o no técnicamente bien escrito, debemos empezar por preguntarnos sobre qué va la película. Qué nos ha querido contar, o mejor dicho, mostrar (estamos en cine). E intentar expresarlo en una frase lo más claramente posible. Y en este sentido, son tres las opciones que os propongo para que juntos logremos elegir la que más se acerca a la realidad narrativa de la película. Este relato cinematográfico va sobre:

¿Cómo, Camino, una niña de 11 años, se enfrenta a una enfermedad terminal con ayuda de sus padres y sus creencias religiosas?

¿O cómo las creencias de una madre impiden a una niña disfrutar de sus sueños y deseos ante de que una terrible enfermedad se cebe con su vida?

¿O quizás, cómo una enfermedad terminal acaba con los sueños de una niña educada bajo los valores cristianos del Opus Dei?

Fijaos que aunque estos tres enunciados contengan lo que desde mi punto de vista son los principales elementos dramáticos que determinan la trama principal de este emotivo drama: la enfermedad terminal de Camino, el deseo de la niña de practicar teatro y estar cerca del chico que le gusta, y el empeño de una madre por que su hija conduzca su vida y se enfrente a su enfermedad según la doctrina que dicta el Opus Dei; no es lo mismo uno, que otros.

Podemos comenzar por aclarar que las tres opciones contienen un elemento en común: una niña que desea hacer aquellas cosas habituales de una chica de su edad: teatro, estar con sus amigas, enamorarse, y por supuesto, hacerlo desde la educación que le han inculcado sus padres. Sin embargo, la cuestión a resolver, y que constituye el elemento diferenciador de las tres propuestas anteriores, es quién le impide realizar sus deseos personales: ¿su madre, sus amistades, el chico que le gusta, o una enfermedad terminal? Si respondemos a esta pregunta daremos con la clave que nos permitirá averiguar cuál de las tres opciones es la correcta. O lo que es lo mismo, cuál es la cuestión o conflicto principal de esta drama.

Recurramos a los hechos acaecidos en la película para tratar de hallarlo.

Es cierto que desde el principio de la historia se van compaginando situaciones alternativas donde se nos muestra por activa y por pasiva que la madre le reprocha constantemente a su hija que se interese más por las cosas propias de su edad (los vestidos alegres y vivos, ensayar teatro, o divertirse con sus amigas), que por amar y entregarse a la Obra de Jesús (el dios cristiano).

En cambio, su enfermedad le impide participar en el montaje teatral, estar cerca del chico que le gusta, e incluso lleva a impedirle ir a clase. Es más, podría afirmarse categóricamente que su temprana muerte no le permite a su madre siquiera soñar con que su hija pequeña sigua los pasos de Inés, su hija mayor, como numeraria de la Obra del Opus Dei.

¿Entonces por qué da la impresión a lo largo de la película que la intención del autor es reflejar como el fundamentalismo religioso es el que impide a la protagonista gozar de los placeres típicos de su edad y no su enfermedad? Esto nos lleva a otra pregunta:

¿Qué ha intentado mostrar Javier con esta historia?

Volvamos a los hechos narrados en la película.

Al principio, cuando Camino y su madre van al médico, la protagonista se acerca con ilusión a un escaparate donde un maniquí luce un vestido rojo que le ha gustado. Su madre, en cambio, no lo ve apropiado para una niña de su condición. Un poco después, en la Feria del Libro de Madrid, Camino insta a su madre que le compre un cuento, pero ésta le adquiere la biografía de una monja que ha renunciado a los placeres mundanos por amor a Dios. Más tarde, la madre cede y asiste a un ensayo de una obra de teatro que preparan sus compañeros y compañeras para dar su aprobación (por cierto, exageradamente provocador), pero a la madre le parece demasiado inapropiado para su educación, aunque todo queda en un “¡ya veremos!”. Así podríamos seguir hasta el final de la película donde se retrasa la decisión con continuas excusas destinadas a evitar el no categórico. Entonces, cuando tanto el padre como la madre acceden a que su hija haga teatro, la enfermedad ya no se lo permite.

Es claramente reconocible que su madre no se lo pone fácil, pero, como decía más arriba, lo que verdaderamente impide que ella cumpla sus deseos es una enfermedad terminal.

Por ejemplo, lo primero que nos muestra el autor después de su muerte en el hospital, es decir cuando comienza la historia es como la madre de Camino saca a ésta de clase para llevarla al médico. Aproximadamente en el minuto 17’ de la peli, Camino sufre un fuerte dolor de espalda cuando baila de felicidad en su casa tras haber estado con el chico que le gusta. Unos minutos después, la protagonista sale de un curso de cocina organizado por el Opus, tiene una recaída que la empotra en la cama, y, por tanto, no le permite acercarse al chico que le gusta, ni le deja argumentos para convencer a su madre de hacer teatro. Luego, en el minuto 43’, Camino celebra su cumpleaños en el cama de un hospital después de una intervención quirúrgica. Y a pesar de que el autor insiste, una y otra vez, en mostrar a su madre y sus creencias como las responsables de las desdichas de Camino en las pesadillas que tiene la niña, es la enfermedad la que le producen malos sueños, y, por tanto, la enfermedad la que le agua la fiesta de su vida tanto soñada o real. Por tanto, queda de nuevo claro que es la enfermedad la antagonista de la historia y no las creencias religiosas de su madre.

Demostrado cuál es la cuestión principal de la historia, analicemos, ahora, la fuerza dramática de este conflicto principal que sostiene a todo el relato, y por extensión, la dirección de los actores, la interpretación, la puesta en escena, en definitiva, toda la película: la enfermedad.

¿Es una enfermedad un elemento dramático con fuerza suficiente como para soportar el peso sustancial de un relato cinematográfico?

Veamos. ¿La enfermedad de Camino ha sido provocada por una mala educación o por una falta de cuidado y mimo por parte de sus progenitores? No. ¿Ha sido adquirida por algún comportamiento peligroso o insano de la protagonista? No. ¿O por algo en general o particular que la protagonista haya podido evitar o corregir? Categóricamente, no. Entonces podemos afirmar sin temor a equivocarnos que la enfermedad que se cruza en la vida de la protagonista es un hecho accidental, si no fruto de azar, al menos, de origen injustificado, y, por consiguiente, no es un hecho dramático.

Es decir, la enfermedad es una desgracia inevitable en su vida, y no ha sido producida por su apego a la Obra, o porque tenga una madre fundamentalista religiosa. Lo que viene a restar dramatismo a la historia.

Sí es un hecho dramáticamente justificado que su hermana haya renunciado a su novio y su gusto por la música para ingresar como numeraria en la Obra del Opus, por supuesto por deseo de la madre. Máxime cuando el autor nos muestra a Inés como una joven que continuamente duda de que su reclusión religiosa sea lo mejor para ella. Pero la vida de Inés sólo es una sub-trama de la película que cumple la función de ser una referencia comparativa para la protagonista, y no la trama principal. Por tanto, la enfermedad biográfica del personaje real que representa Camino, se convierte en una losa anti-dramático para los planteamientos narrativos del autor. Y es aquí donde radica el principal problema dramático del guión. Está apoyado plenamente por un hecho accidental y no dramático.

Por lo tanto, el autor no ha dado opciones a la protagonista para luchar contra el verdadero impedimento de su felicidad: la enfermedad. Y por consiguiente, tampoco ha ofrecido opciones al espectador para que una vez identificado con la protagonista y su infelicidad pueda luchar contra ella. Por ello, ha condenado a Camino y al público a un ejercicio de masoquismo puro y duro.

¿Ha sido eso lo que pretendía Javier: hacer sentir al espectador la misma impotencia y sinrazón que la protagonista? Si perseguía eso, lo ha conseguido. Pero lo que el autor no ha logrado, o no ha permitido al espectador hacer, es gozar del poder catártico o medicinal que produce la narración de una historia ya sea oral, literaria, teatral o cinematográfica, y que desde que el hombre es hombre ha ayudado, a través de la identificación, a éste a superar las frustraciones o deseos incumplidos de la dura realidad.

Por eso, todo ejercicio dramático debe dar al protagonista opciones de lucha. Ya lo dejó registrado adecuadamente Aristóteles en su “Poética”, cuando sentó con este tratado las bases de los elementos constitutivos de una comedia o una tragedia. Y que, aún hoy, se mantiene vigente y defendido por los expertos en estructura dramático-narrativa.

Pero entonces, ¿cuál sería una solución dramáticamente aceptable al conflicto planteado por el autor?

Para que el guión hubiera ganado en fuerza dramática el autor podría haber dejado la enfermedad en un segundo plano, no permitiendo que decidiera la infelicidad de la niña, y centrar la cuestión principal en el conflicto entre una madre y su hija; o dos posturas opuestas de afrontar una enfermedad terminal. Estas dos posturas serían: por un lado, la de una madre que intenta que su hija abandone todo deseo terrenal y personal para entregarse a los designios del Señor, e incluso a sabiendas que su hija tenía los días contados; y por otra, la de una preadolescente que desea hacer teatro para estar cerca del chico que le gusta; así como realizar otras cosas propias de su edad. Esta habría sido una opción verdaderamente dramática, y que, además, le hubiera permitido al autor no renunciar a los hechos reales en los que supuestamente ha basado o inspirado su película. Me refiero, como no, a la enfermedad.

Pero no sólo no ha hecho esto, sino todo lo contrario. Camino, siempre procuró conciliar creencias religiosas, deseos carnales y enfermedad. Lo que denota ausencia total de conflicto con estos hechos.

Seguramente la realidad biográfica de Alexia esté más cerca de la película de Fesser, que de la alternativa dramática expuesta por mí. Y aquí radical el principal problema de dramatizar una biografía. La vida de una persona puede que tenga grandes momentos de dramatismo. Y es posible que estos momentos inviten a un escritor a relatarlo. Pero cuando dramatizamos, no seguimos las leyes de la realidad (éstas normalmente no tienen resolución -por eso hacemos cine-), sino la de la lógica dramática. Es decir, estamos obligados a ficcionar para imprimir sentido y superar la frustrante realidad. Sólo así emocionaremos al espectador y conseguiremos que se interese por lo narrado. Si no lo hacemos, corremos el peligro de retratar la realidad tal cuál es con sus lagunas, sus incongruencias y momentos anodinos que no despiertan interés alguno. Como he dicho ante. ¿Y quién pagaría por ver la realidad?, si la ve a diario en calle gratis.

Creo que con lo argumentado que claro que la elección del autor de condicionar la suerte de la protagonista a un hecho accidental, como es la enfermedad terminal, no ha ofrecido al espectador todo el potencial dramático posible con esta historia, y por lo mismo, construir un buen guión.

Esto no significa que el guión no tenga muchos aciertos y momentos de gran intensidad dramática. Por ejemplo, el tramo final del relato es muy emocionante; o el recurso narrativo del doble sentido y juego entre la Obra del Opus y la obra de teatro; entre el Jesús Deidad y el Jesús terrenal. Este recurso, que atraviesa longitudinal y transversalmente el relato, es muy atractivo. Sin obviar, también, los trabajos de dirección, realización e interpretación que son excelentes. Aspectos artísticos todos ellos que ha llevado a esta película a ganarse el cariño y el respecto del público y la crítica. También, el mío.

viernes, 3 de abril de 2009

La autobiografía en el cómic

Persépolis de Marjane Satrapi (iraní)

Para situarnos
El primer libro de Persépolis fue publicado en el 2000 por L’Association. Y obtuvo el premio “Coup de coeur” al mejor autor revelación del Salón de Angoulême. En el 2001, se publica el segundo libro y recibe el premio al mejor guión, también en el Salón de Angoulême. El libro 3 y 4 consiguen una aclamación mayor y la consagración de la autora a nivel internacional. En España recibe el 1º Premio de la Paz Fernando Buesa Blanco.

La autobiografía en el cómic
Entremos en materia. Al tratarse de una autobiografía ficcionada la autora se permite la licencia de narra su vida a través de la protagonista, por eso, ésta, se dirige al lector constantemente. Este recurso no es el más recomendado para un medio como el cómic, creado especialmente para mostrar un historia (como en el cine) y no para narrarla, como ocurre en la literatura. De hecho este cómic no está construido con el mismo método que el cómic norteamericano donde se muestra una historieta de principio a fin. En este caso, la autora mezcla recursos literarios -como la narración de los acontecimientos de la historia y vida de la protagonista a través de ella (donde el dibujo sirve de ilustración gráfica a lo que dice la protagonista), con recursos del relato gráfico, donde la autora muestra la vida de la protagonista articulando de manera complementaria ilustración y diálogos.

A pesar de lo dicho, la autora maneja estos recursos con tal soltura y seguridad técnica que le permite mantener la atención e interés del lector sin dificultad. Sobre todo gracias al recurso retórico de la ironía y la naturalidad y frescura dramática. Con una ventaja extraliteraria a su favor: el interés que siempre ha despertado en los lectores occidentales las aventuras situadas en otras culturas claramente diferenciadas.

La estructura
La autobiografía está dividida en cuatro libros ordenados cronológicamente, precedida por una introducción histórica de Irán a cargo de David B. y una historieta final cuyo contenido se excede dramáticamente a la autobiografía. Cada libro esta dividido a su vez en diez historietas a través de la cuales narra y muestra una etapa diferente de su vida. Estas historietas tienen continuidad biográfica, pero no dramática.

Antes de empezar
El libro incluye una introducción histórica de Irán a cargo de David B. Se trata de un simple repaso cronológico a la historia de Irán para situar al lector antes de empezar la autobiografía ficcionada. No esta dramatizada; aunque sí, ligeramente ilustrada.

Libro 1
En esta primera parte la autora plasma las vicisitudes de una niña iraní de 10 años de educación liberal, Marji, con su país (Irán, de origen Persa), hasta la instauración de la República Islámica. El cambio de un régimen democrático y laico, a otro dictatorial y religioso: la Republica Islámica.

Tengo que decir a favor de la autora que su recurso de contrastar la dureza de la realidad marginal de una dictadura con la mirada inocente e ingenua de una niña, permite al lector digerir con gusto e interés su difícil realidad biográfica. Existe continuidad biográfica e histórica entre las historietas, pero no tiene estructurado dramáticamente el álbum, como si fuera un único relato divido en diez partes.

Libro 2
La segundo parte se centra en los conflicto de Marji con el Régimen de su país, cuando deja de ser una niña y se convierte en una adolescente. Al final de libro sus padres optan por sacarle del país para mandarla a Austria con unos amigos, pese a contar con solo 14 años de edad.

Como en el libro 1º, cada de las historietas mantienen el interés del lector por sí sola (por lo que pasa en ellas y como te lo cuenta la autora), pero su intensidad dramática no va en aumenta conforme trnascurren los episodios, hasta un clímax insostenible para la protagonista -al igual que en un relato de ficción tipo-. La autora decide en la última historieta creer una situación (los conflictos de una estudiante crítica con el sistema educativo la llevan casi a la expulsión) que induzca a sus padres la necesidad de mandarla a Austria. Eso significa que el libro se cierra por voluntad de la autora y no por lógica dramática. Por eso, si la autora hubiese decidido seguir contando historietas en esta etapa de la vida, lo hubiera hecho tantos episodios como quisiere.

Libro 3
En el tercer libro narra cómo le va la vida, cuando se instala en Austria. Y le va, fatal. Tan mal que prefiere volver a su país y reencontrarse con el Régimen del que salió huyendo.

En este álbum se produce un cambio significativo en la esencia dramática del relato: el conflicto que se crea entre una niña educada con mentalidad occidental y democrática, viviendo con las inclemencias y falta de libertad de un régimen dictatorial; por otro conflicto: el de las dificultades que pasa una joven inmigrante en occidente. Como su protagonista llega a decir en una de sus viñetas, en Irán es una occidental atrapada en una dictadura y en Austria es una inmigrante inadaptada e inaceptada por los occidentales. Siempre ha estado fuera de lugar. Difícil vida para la protagonista.

Los recursos dramáticos que utiliza en el libro 3 son los mismos que en el libro 1 y 2: la ironía y los conflictos derivados de la falta de adaptación al medio social occidental. Pero sin embargo, estos recursos, no tienen la misma eficacia que en el libro 3.
¿Por qué? En mi opinión, por tres razones:

la 1ª, dramáticamente es mucho más intenso y conmovedor el drama de un país en dictadura (álbum 1 y 2, con asesinatos de estado, y presos políticos) que los conflictos internos de una adolescente en un país democrático, por muy inmigrante que sea (libro3).

La 2ª razón, el contraste entre la educación liberal de la protagonista y un régimen dictatorial es más radical, y por lo tanto, más dramatizable e interesante que el contraste entre esa misma educación y la cultura occidental -incluso teniendo en cuenta los radicalismos personalizados con que se topa la protagonista por su condición de inmigrante-.

Y la 3ª, en el libro 1 y 2 profundiza más en el contraste de culturas que en el libro3, dónde la autora no muestra en absoluto las razones de por las qué el nihilismo occidental entra en conflicto con la protagonista.

Se podría añadir una 4ª, pero ésta sería extraliteraria. Es más exótico para el lector que le narren los conflictos derivados de una cultura lejana (la islámica y persa) que de su propia cultura (democrática-occidental).

No obstante, el contenido de esta parte puede resultar interesante para el lector adolescente, ya que realmente la autora cuanta su viaje iniciático desde la niñez a la vida adulta -con todos los complejos y dudas que se presentan en esta etapa tan difícil de la vida de una persona-.


Libro 4
En el cuarto libro muestra el retorno de la protagonista a su país, a su pasado, a su infancia; para, una vez recuperado sus raíces, convertirse definitivamente en una adulta. Y acaba dónde termina el libro 2: en el deseo de Marjane de escapar del régimen rumbo a Europa. La diferencia, esta vez, es que en lugar de Austria decide irse a Francia; que en lugar de irse pensando en volver, se va para siempre; y que en lugar de salir del país por prescripciones paternas, lo hace por decisión personal.

En cuanto al contenido, tiene ingredientes de los libros 1 y 2: los conflictos con el régimen; y elementos del libro 3: superar su paso a la vida adulta (el amor, la profesión, etc.). Pero, al reproducirse básicamente los mismos conflictos con el régimen de la protagonista que el libro 1 y 2, las historietas pierden la frescura de la primera vez; y también el impacto emocional que produce en el lector el choque entre la inocencia de una niña y la pervisidad de una dictadura. Debido a que ahora esa niña ya es adulta, y el lector sabe lo que le espera de antemano a la protagonista.

En lo que se refiere a la forma, el texto mantiene el mismo ritmo narrativo, recursos dramáticos (la ironía y la utilización de la protagonista como narradora de la historia) y estilo gráfico (grafismo naif y en blanco y negro).

Al final
Persépolis cierra con una historieta con el mismo estilo grafico, pero en lugar de blanco y negro, en color. Esta historieta esta totalmente fuera de la autobiografía y se puede entender con claridad la inteción de la autora de aprovechar la ocasión para criticar la opinión que la sociedad occidente tiene sobre su país.

La forma en el texto y el grafismo
Con un estilo sencillo en el dibujo y la ausencia de ornamentos decorativos en las viñetas, la autora consigue representar con acierto el mundo visto a través de la mirada inocente de una niña y su incontestable sinceridad infantil. Es, precisimente, esta mirada la que crea la comicidad en todo momento con el lector, al ayudarlo a digerir con simpatía y humanidad la terrible realidad social que atraviesa la falta de libertades en su país. Esta trágica realidad está representada con la enorme austeridad que transmite el dibujo en blanco y negro.

En sus viñetas se alternan textos explicativos con diálogos, con dibujos que, a veces, ilustran lo dicho por los personajes y, otras, complementan con los diálogos.

Por regla general, el título de las historietas no responde al tema central tratado en cada una de ellas, sino a una anécdota o elemento simbólico dentro de las historietas.

Hasta aquí el análisis de Persépolis. Para mí, ésto es lo más destacable de la obra. Pero seguro que me he dejado atrás aspectos descacables de la misma que a vosotros os gustaría comentar. Soy todo oído.

martes, 10 de marzo de 2009

"Acusados" ¿Serie abierta o cerrada?

“Acusados”. Serie de Ida y Vuelta y Telecinco en emisión.

Emitida por esta cadena los miércoles por la noche en prime time.

Estrenaremos esta blog analizando el tipo de serie que es “Acusados”. Qué mejor comienzo que con una serie bien hecha made in spain.

¿Serie cerrada o abierta?

Vayámonos a la presentación oficial de la serie que aparece en la página web de Telencinco a ver si allí nos lo aclaran.

Transcribo literalmente lo que pone:

“Acusados” un thriller psicológico, para la noche de los miércoles.
“Una investigación judicial cruzará sus vidas y les situará al borde del precipicio. Rosa Ballester (Blanca Portillo), una jueza sin escrúpulos; Joaquín De la Torre, un empresario con mucho que perder (Jose Coronado); Jorge Vega, un funcionario incorruptible (Daniel Grao); Laura Nieto, una fotógrafa que se verá envuelta sin quererlo en la conspiración (Silvia Abascal), junto a su hermana Sonia Nieto (Ana Allen) y Álex De la Torre, un joven con ambiciones de poder (Alberto Amarilla), son los personajes principales de 'Acusados', la nueva serie de suspense psicológico que Telecinco estrena el miércoles 28 de enero a las 22:15 horas.”

Según la web de la cadena “Acusados” es un thriller. Según yo, es un relato policiaco.

¿Qué diferencia hay?

Todo el peso de la trama principal recae en una investigación. El “Caso Metrópolis”. Y en todo relato, sea en el medio que sea, que en la trama principal se lleve a cabo una investigación, desde el punto de vista del guión, se trata de un relato policiaco. Haya o no policías. Aunque cuando la investigación no se produce por la policía, le llaman relato de intriga. Pero a los escritores no nos debe importar mucho como le llaman los críticos, sino saber cuándo nos enfrentamos a la construcción de relato policiaco o un thriller. Y un thriller es cuando el protagonista es victima inocente de una persecución o un secuestro. Es verdad que en “Acusados” hay algo de thriller en la serie: la subtrama del secuestro de Laura. Pero esta es una subtrama y no la trama principal. Sólo hay que hacerse la siguiente pregunta para averiguar cuál de las dos es la trama principal: qué trama depende de la otra.

Luego continúan en la web facilitando un rasgo psicológico de algunos de los personajes para que lo telespectadores se hagan una idea de lo que les espera si ven la serie. Dicen de Rosa Ballester es una jueza sin escrúpulos, pero creo que se refieren a una jueza con mucha determinación. Porque Rosa es una persona que no para hasta conseguir lo que persigue, profesionalmente hablando. Pero tiene principios y siempre se mueve dentro de los límites de la legalidad, aunque sus maneras sorprenden a veces a todos (por políticamente incorrectas) dentro y fuera de la ficción. Los guionistas de la serie han conseguido que los telespectadores nos hagamos una idea de lo difícil de su trabajo. Aunque seguramente los jueces reales que vean la serie sonreirán al comprobar lo lejos que les parece el personaje de su vida profesional, si que estarán de acuerdo conmigo es que tal y cómo está retratado su profesión es más emocionante. ¡Claro, está dramatizada!

Una aclaración. Hay que saber como guionista que un personaje no tiene que ser realista, sólo parecerlo. Si un narrador se limitara en un relato a plasmar la vida y las personas tan y como son en la realidad, sería un relato aburrido. Cuando verdaderamente interesa y conmueve una obra es cuando se dramatiza la realidad. Es decir, cuando se cogen los elementos reales de la vida y se explotan sus lados conflictivos con un orden lógico: el dramático.

Seguimos. Lo que no hay nada que objetar a la presentación es cuando asegura que Joaquín de la Torre tiene mucho que perder (a este si que le falta escrúpulos con tal de conseguir lo que quiere). Pero claro, es lo "bueno" que tienen los malos de las películas, que pueden ser odiado por lo que hacen. Coronado lo borda, y Blanca está cuanto menos a su altura. Dos personajes con muchas posibilidades dramáticas. Chapó para los creadores. Porque un personaje está bien construido, cuando te ofrece multitud de posibilidades dramáticas.

Pasamos al bueno de la película, Jorge Vega. Según la reseña anterior, un funcionario incorruptible, perfecto. Este personaje cumple la función dramática de ayudar al telespectador a iniciarse en el lejano y desconocido mundo (para el público) de la investigación judicial, al tiempo que representa la transparencia y la intachable actitud de los que debe ser un funcionario. No en vano todos los compañeros de trabajo veteranos hacen apuestas sobre el tiempo que aguantará en el puesto.

En general tenemos que saber que estas observaciones que he hecho sobre la presentación oficial de la serie o background (como le llamamos los profesionales) son importantes para que los guionistas sepamos diferenciar los ingredientes con los que trabajamos, pero no para los televidentes. Ellos no tienen ninguna necesidad de entender todo esto. Tampoco olvidemos que estas presentaciones suelen estar escritas por guionistas con el objeto de despertar el interés en el telespectador por la serie. Y en este sentido es sensiblemente mejorable.

Parece en esta presentación no nos ha ayudado a averiguar si “Acusados” es una serie abierta o cerrada. Investiguemos por nuestra cuenta.

¿Qué es una serie cerrada?

Desde el punto de vista de la estructura del guión se le llama serie cerrada a una historia con principio y final dividida en capítulos semanales cuya trama empieza donde terminó el episodio anterior y que es evidente que en algún capítulo se cerrará.

En un principio parece que “Acusados” es una serie cerrada. Pero…

...en las series americanas de policías y asesinos como “CSI” los protagonistas también son los mismos en cada capítulo. Aunque en esta serie se resuelven un caso diferente en cada episodio (típica estructura de una serie abierta) y en “Acusados” no.

Pasemos a las tramas de “Acusados” seguro que nos ayuda en nuestra investigación.

Las tramas de la serie.

1. La investigación del “Caso Metrópolis”. El incendio de una discoteca que dejó seis víctimas mortales y varias familias sin hogar. El principal implicado es Joaquín De La Torre, un conocido empresario ahora metido en política.
2. La relación de Jorge Vega (secretario judicial) con su novia Laura. Conflicto principal: el deseo de él de trabajar con la jueza Rosa Ballester, pese a que Laura prefiere volver a su tierra natal.
3. La relación de Laura con su secuestrador. Conflicto principal: el motivo del secuestro: recuperar una fotografías en manos de Laura que comprometen al desconocido hasta ahora instigador del secuestro.
4. La relación de Rosa Ballester con su familia. Conflicto principal: los problemas de entendimiento que le ocasionan a Rosa su sobreproteccionismo con sus hijas, y especialmente con la más pequeña que mantiene recluida en un psiquiátrico sin problemas psicológicos aparentes y en contra de su voluntad.
5. Las dificultades familiares y políticas que le provocan a Joaquín de la Torre ser el primer sospechoso de provocar el incendio de la discoteca.

Si os detenéis a averiguar el contenido y relación de estas tramas, comprobaréis que todas nacen y dependen de la investigación del “Caso Metrópolis”. Es decir la trama 1 o principal. Por tanto, las demás se les puede considerar, sin temor a equivocarse subtramas, porque contribuyen a enriquecer la trama principal. Por eso la he llamado sub-tramas.

Recapitulemos.

“Acusados” es una serie con una trama principal y varias subtramas que comenzó a desarrollarse en el capítulo 1 y hasta el día de hoy sigue sin resolverse. Sin embargo, cada vez los investigadores están más cerca de atrapar al principal sospechoso: Joaquín de la Torre. O lo que es lo mismo, todo indica que en algún episodio cerrará su investigación con un imputado claro: el empresario-político; y con éste, nuestra investigación particular de guión. También con una imputación: “Acusados” es una serie cerrada.

No obstante, pensaréis que este tipo de estructura es más propia de películas de cine o televisión o miniseries. Y estaréis pensando bien, porque todos estos formatos tienen en común que se trabaja el relato con una estructura cerrada. Al guionista le da igual que se cuente su historia en un capítulo, o en mil y uno. Que curioso, como las “Mil y una noches” que es un relato cerrado con mil y un episodios: los que necesita la desgraciada Scheherazada para salvar su vida. ¡Qué exigentes eran estos sultanes! Aunque en esta recopilación de cuentos árabes, cada episodio es distinto del anterior, y esto es propio de la estructura de un relato abierto. No marearos. Es una mezcla de los dos.

Como ocurre en la estupenda serie que emitió TVE por la 1 “Guante blanco”. También, hecha aquí en España (estamos mejorando). En “Guante Blanco” (si recordáis esta serie el inspector que persiguió a la banca de ladrones de obras de artes y otras exquisiteces -de ahí el título- de altísimo valor económico) cada capítulo de trataba de un atraco distinto (serie abierta). Aunque aquí los creadores se decidieran a diseñar una trama que concatenara todos los capítulos (como en las “Mil y una noche”). Que pena esta serie no corrió con la misma suerte que “Acusados”, pero cuanto menos con la misma calidad.

Creo que con lo analizado hasta aquí tenemos suficiente para definitivamente bautizar a “Acusados” como serie cerrada, sin temor a equivocarnos.

No he hablado de cómo la trama ha ido desarrollándose a lo largo de los 6 capítulos (hasta la fecha). Ni tampoco he entrado a analizar cómo los personajes orquestan la historia. Eso, os lo dejo a vosotros. Aunque si tengo que decir a favor de los creaores de la serie que, al menos, los personajes principales están tratado con más profundidad que la mayoría de los personajes en las series americanas.

En comentarios podéis opinar sobre el tema tratado. Por favor argumentar cada una de vuestras opiniones sean a favor o en contra de la mía. Y sobre todo hacedlo con respeto a los profesionales y a la profesión.

Hasta la próxima,

Rafa Otero